El gobierno de Estados Unidos ordenó una reducción del 10% en los vuelos de los 40 aeropuertos más importantes del país, debido a preocupaciones por la seguridad aérea derivadas del prolongado cierre de gobierno federal, que ya alcanzó un récord de 36 días.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, anunció este miércoles que la medida busca aliviar la presión sobre los controladores aéreos y mantener la seguridad del espacio aéreo nacional. La decisión generó caos inmediato entre aerolíneas, que tendrán menos de 48 horas para reorganizar sus operaciones, y pasajeros preocupados por cancelaciones y retrasos.
Tabla de Contenidos
Toggle1. Un cierre de gobierno que paraliza los cielos
El cierre de gobierno más largo en la historia de Estados Unidos ha obligado a más de 13,000 controladores aéreos y 50,000 agentes de seguridad aeroportuaria (TSA) a trabajar sin recibir salario.
La administración del presidente Donald Trump intenta aumentar la presión sobre los demócratas para reabrir el gobierno, mientras que estos culpan a los republicanos de negarse a negociar sobre subsidios de salud clave.
Duffy señaló que la decisión de reducir vuelos podría revertirse si los demócratas acceden a un acuerdo presupuestal. Sin embargo, advirtió que la seguridad aérea no puede comprometerse.
“Nuestro trabajo es tomar decisiones difíciles para mantener el cielo seguro”, afirmó.
2. Escasez de personal y riesgos de seguridad
Desde que inició el cierre, miles de vuelos han sido retrasados o cancelados debido a la falta de personal en los centros de control de tráfico aéreo. Las aerolíneas reportan más de 3.2 millones de pasajeros afectados.
El administrador de la FAA (Administración Federal de Aviación), Bryan Bedford, detalló que los recortes empezarán con un 4% esta semana, incrementando gradualmente hasta llegar al 10% la próxima semana, afectando principalmente a los aeropuertos de Nueva York, Washington D.C., Chicago, Atlanta, Los Ángeles y Dallas.
Según la firma Cirium, esto podría reducir 1,800 vuelos diarios y eliminar más de 268,000 asientos disponibles. Bedford subrayó que las restricciones son preventivas:
“Podemos actuar hoy para evitar que el sistema colapse mañana.”
3. Qué aerolíneas y rutas serán las más afectadas
Aunque la FAA aún no ha publicado la lista final de aeropuertos, las principales aerolíneas del país ya preparan planes de contingencia.
United Airlines anunció que priorizará vuelos internacionales y de conexión entre centros operativos, mientras reducirá trayectos regionales y domésticos menores.
American Airlines informó que el impacto será limitado para la mayoría de los clientes y que los pasajeros afectados podrán solicitar reembolsos completos, incluso si su vuelo no fue directamente cancelado.
Southwest Airlines, la mayor aerolínea doméstica de EE. UU., dijo que evaluará los ajustes y se comunicará con los viajeros lo antes posible.
Las compañías aéreas coinciden en un mensaje: urgen al Congreso resolver el bloqueo político que ha puesto en riesgo la seguridad y estabilidad del transporte aéreo nacional.
4. El impacto económico y social del cierre
Más allá de la aviación, el shutdown ha dejado a más de 750,000 empleados federales sin sueldo, cerrado servicios públicos esenciales y afectado programas de asistencia alimentaria para millones de estadounidenses.
El costo económico ya se siente en sectores como turismo, logística y alimentación. Además, el temor a nuevos retrasos ha provocado una caída en las reservas de vuelos.
Las acciones de United y American Airlines cayeron cerca del 1% tras el anuncio, mientras analistas advierten que si el cierre continúa, el impacto podría extenderse a toda la cadena de suministros y transporte nacional.
5. “Caos aéreo” si la crisis se prolonga
El secretario Duffy advirtió que, de continuar la parálisis gubernamental, la FAA podría verse obligada a cerrar partes del espacio aéreo estadounidense, generando lo que describió como “caos masivo”.
“Si esto sigue otra semana, tendremos que suspender más vuelos y posiblemente cerrar rutas completas”, advirtió Duffy.
Bedford agregó que entre el 20% y el 40% de los controladores de los 30 aeropuertos más grandes del país no están asistiendo a trabajar, lo que compromete la operación segura.
El gobierno también planea limitar los lanzamientos espaciales comerciales y las operaciones de aviación general para concentrar recursos en los vuelos comerciales esenciales.
6. Reacciones del sector y sindicatos
El sindicato Association of Flight Attendants (AFA-CWA), que representa a más de 55,000 sobrecargos de 20 aerolíneas, calificó el cierre como un “ataque cruel contra todos los estadounidenses”.
Su presidenta, Sara Nelson, señaló que tanto el cierre como la falta de soluciones legislativas son problemas provocados por los mismos líderes que podrían resolverlos.
“Decir que debemos elegir entre pagar a los trabajadores federales o proteger la salud pública es una falsa narrativa”, afirmó Nelson.
Mientras tanto, los pasajeros enfrentan filas más largas, demoras y mayor incertidumbre. En algunos aeropuertos, los tiempos de espera en seguridad han superado las dos horas.
7. Qué sigue para el transporte aéreo en EE. UU.
La FAA confirmó que el decreto oficial se publicará este jueves, aunque las restricciones podrían endurecerse el viernes si surgen más problemas de control aéreo.
Los vuelos internacionales estarán exentos temporalmente de los recortes, pero podrían sufrir demoras en conexión o abastecimiento.
Las aerolíneas planean operar con flexibilidad, ofreciendo reembolsos o cambios sin penalización a los pasajeros que prefieran no viajar durante la crisis.
“Cualquier cliente que no desee volar durante este periodo podrá recibir un reembolso total”, confirmó United Airlines.
8. Opinión: un reflejo de fragilidad institucional
La decisión del gobierno estadounidense pone de manifiesto la vulnerabilidad de su infraestructura aérea frente a la política interna. Un país que presume tener uno de los sistemas más seguros del mundo enfrenta el riesgo de colapso no por fallas técnicas, sino por conflictos partidistas.
Más allá del debate político, esta crisis evidencia que la aviación moderna depende tanto de la tecnología como del trabajo humano, y que la estabilidad del sistema aéreo está directamente vinculada con el bienestar de quienes lo mantienen en funcionamiento.
Conclusión y reflexión final
Mientras las negociaciones continúan en Washington, millones de pasajeros esperan una solución que devuelva la normalidad a los aeropuertos. La reducción del 10% de vuelos podría ser solo el comienzo de una crisis más profunda si el gobierno no logra un acuerdo inmediato.
Este episodio deja una lección clara: en un país donde la política se impone sobre el interés común, incluso los cielos pueden cerrarse.
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