Un jurado federal en Chicago ordenó este miércoles que Boeing pague más de 28 millones de dólares a la familia de Shikha Garg, una trabajadora ambiental de las Naciones Unidas que murió en el accidente del Boeing 737 MAX ocurrido en Etiopía en 2019.
Este veredicto representa el primer fallo judicial dentro de las decenas de demandas presentadas después de los dos accidentes mortales del modelo 737 MAX: uno en Indonesia en 2018 y otro en Etiopía en 2019, que en conjunto dejaron 346 víctimas fatales.
Los abogados de la familia confirmaron que, tras un acuerdo alcanzado la misma mañana del fallo, Boeing pagará 35.85 millones de dólares, que incluyen la cantidad completa del veredicto más un interés del 26%, y además la compañía renunció a apelar.
En un comunicado, una portavoz de Boeing afirmó que la empresa siente “profundo dolor” por todas las vidas perdidas en ambos vuelos.
“Hemos resuelto la mayoría de las reclamaciones mediante acuerdos, pero las familias tienen derecho a buscar justicia en tribunales y respetamos ese derecho”, declaró.
Los representantes legales de la familia, Shanin Specter y Elizabeth Crawford, señalaron que el veredicto “ofrece responsabilidad pública por la conducta indebida de Boeing”.
Garg tenía 32 años cuando el vuelo Ethiopian Airlines 302, que viajaba de Addis Abeba (Etiopía) a Nairobi (Kenia), se estrelló pocos minutos después del despegue. La demanda argumentó que el 737 MAX estaba defectuosamente diseñado y que Boeing no advirtió adecuadamente sobre los riesgos del sistema automatizado involucrado en ambos accidentes.
Cinco meses antes, el vuelo Lion Air 610 se precipitó en Indonesia bajo circunstancias similares. En ambos casos, un sistema automático de control de vuelo contribuyó de manera directa a la tragedia.
Boeing ha resuelto más del 90% de las demandas civiles relacionadas con los dos accidentes, pagando miles de millones de dólares en compensaciones mediante acuerdos privados, juicios y un acuerdo de procesamiento diferido, según información proporcionada previamente a Reuters.
El pasado 5 de noviembre, Boeing también resolvió otras tres demandas presentadas por familias de víctimas del accidente de Ethiopian Airlines, aunque los términos de esos acuerdos se mantuvieron confidenciales.
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ToggleAnálisis: un precedente que podría abrir la puerta a más juicios
Este veredicto marca un momento clave para las familias que aún buscan justicia. Aunque Boeing ha logrado cerrar la mayoría de los casos mediante acuerdos privados, este primer juicio ganado por los familiares de una víctima podría animar a otras familias a llevar sus reclamos a juicio, aumentando la presión pública y legal sobre el fabricante aeronáutico.
El fallo también evidencia un cambio en la percepción pública: ya no se considera suficiente que Boeing pague indemnizaciones, sino que la sociedad exige responsabilidad real, transparencia y garantías de seguridad para evitar tragedias similares en el futuro.
Para Boeing, el reto no es solo económico, sino de confianza. La reputación perdida tarda mucho más en recuperarse que cualquier monto financiero.
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